(Imagen tomada del reportaje “Salvador Dalí”)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Teosofía de la Verdad

(Última actualización: 20-04-2017)

 

No temas a la muerte. No te angusties. El único reino del mal es este mundo. Fuera no existe. En la eternidad del Creador sólo existe el bien, no hay infiernos.

 

Cuando abandones esta pesadilla, nadie te pedirá cuentas. Dios no juzga, Dios ama. Te juzgarás tú mismo, te colocará frente al espejo de tu vida y te iluminará para que contemples desnuda toda la fealdad que anida en tu corazón. Sólo entonces comprenderás, por primera y única vez, lo que es realmente el mal y la desesperación de no poder volver atrás. Ése será tu terrible infierno.

 

Luego, la Redención de Cristo te devolverá a la eternidad, al lugar que corresponda a la medida de tu alma, porque allí hay muchas moradas y el Dios que te hizo te ama, seas cómo seas.

 

Confía. No temas a la muerte.

 

(A la atención del lector: En este libro, escribiendo sobre la Verdad, es inevitable que afloren las evidentes contradicciones que encierran los textos evangélicos. Esto no ha de ser motivo para poner en duda la divinidad de Jesús de Nazaret. Lo que ha de ponerse en evidente duda es la exactitud del testimonio que de sus palabras nos han transmitido los cuatro evangelistas, escritas tantos años después de la muerte del Redentor).

 

 

Éste es un libro de esperanza. Tienes miedo, tienes miedo a la soledad, pero también a la sociedad y, sobre todo, tienes miedo a la muerte, porque la muerte entiendes que es la culminación de todas tus miserias. Hagas lo que hagas, piensas que has nacido para no ser feliz y para esperar que todo se extinga, al final, en el otoño de tu vida, en una tarde gris, entre crespones negros y sollozos de los tuyos. Tienes miedo porque nadie te ha dicho la verdad, nadie te ha dicho que, por más crímenes que hayas cometido contra la vida y contra ti mismo, por más bajezas en las que te hayas hundido, tu gran pecado no es la maldad, tu gran pecado es la necedad. Pecas porque no ves desnuda toda la fealdad de lo que haces. Si la vieras, no lo harías. Tu pecado es la ceguera. Caminas por un mundo de pesadilla, a tientas....... No lo sabes, pero no estás vivo, estás soñando que vives una pesadilla. La vida sólo comienza cuando despiertes. La vida está más allá de lo que aquí llamamos, sin serlo, “muerte”.

 

Tienes miedo porque te han dicho que quizás las tinieblas te esperen en la eternidad, según lo que hayas hecho aquí. No lo creas. La eternidad es Dios, la eternidad es luz, las tinieblas se viven solamente en este sueño del mundo. Ese día en el que despiertes de la pesadilla, al final, en esa tarde gris del otoño, cuando te levantes desde tu cuerpo que acaba de fallecer, viendo llorar a los tuyos sin motivo, ese día te enfrentarás a la verdad, verás el mal que has soñado hacer en todo su espanto, lo lamentarás hasta morir de dolor mil veces porque ya no es posible volver atrás y borrarlo; y, redimido, entrarás en la eternidad a empezar a vivir. Entrarás junto con los tuyos y con toda la humanidad a la vez, porque en la eternidad no hay tiempo, no hay que esperar a quienes amamos. Son ellos los que creen esperar aquí, mientras sueñan que viven.

 

Como ves, éste es un libro diferente y lleno de de esperanza, en el que te anuncio cosas que nadie te ha dicho nunca. Pero no faltará algún clérigo de buena fe que, repitiendo el eco de los siglos de seminario, te dirá que confiar en que Dios todo lo perdona es el principio del libertinaje y es un horrendo pecado de “presunción”. ¡Presunción, nada menos! Mira a ver si tienes algún amigo, realmente creyente, que se disculpe con la magnanimidad de Dios para pecar cuanto más mejor. Yo no conozco ni uno. En nombre del seminario, también te exhortará ese sacerdote de carril al “santo temor de Dios”. No se lo tomes en cuenta, repite lo que le enseñaron. En todo caso, recuérdale tú a él las palabras de Teresa de Jesús: Noté como que Jesús tenía pena de los hombres. ¿Cómo se puede temer a quien nos compadece? Recuérdale las palabras en la cruz: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. ¿Cómo se puede temer a quien perdona a sus propios verdugos? Ni este Jesús agonizante ni el Jesús entristecido de Teresa pusieron nunca por delante de la piedad y del perdón la estúpida brutalidad de los hombres. El amor está por encima de la justicia siempre. También en Dios. Dios no condena a nadie.

 

Éste es un libro de esperanza, y todo lo que en él digo no lo digo de forma impersonal, te lo digo directamente a ti que lo lees, te lo digo como si estuvieras delante de mí, como si realmente pudieras contestarme. No puedo oírte, pero procuraré adivinar los reparos que irán surgiendo en tu pensamiento al leer estas páginas. Sé que no siempre conseguiré adivinar tus dudas, pero créeme que todas esas preguntas que yo no llegue a escuchar y se queden en el aire también te serán contestadas, porque Él siempre contesta a quien realmente le busca. En su nombre te hablo con plena conciencia de que, igual que a Él le proscribió la Iglesia oficial de su tiempo, también yo seré proscrito por la Iglesia oficial de hoy. Lo sé, pero jamás me han detenido las posibles consecuencias de mi sinceridad y de mi loca pasión por conocer la verdad.

 

¿Qué es lo que vas a leer?

 

Te adelanto un resumen esquemático del contenido de este libro. Parece que lo normal de un resumen sería que apareciese al final, en la última hoja, a modo de recordatorio de lo principal. Pero es tanto y tan denso lo que tengo que contarte que he pensado que debe ir por delante. Estás a tiempo de cerrar el libro. No hace falta que te aclare que a mí me gustaría todo lo contrario, no solamente que lo cogieras con ganas, más aún, me gustaría que te apasionase todo lo que te propongo en esta primera página, la del resumen. Tú decides si quieres continuar escuchándome o prefieres seguir en la senda de lo que ya te han contado. Éste es el resumen:

 

·      Hace siglos que la filosofía espiritualista demostró (racionalmente) que no existe más realidad que lo espiritual. La materia, sometiéndola a división continua, acaba desembocando en lo que no es materia, en lo que no es nada.

 

·      La física moderna (física cuántica) ha venido a coincidir en el mismo resultado: la materia solamente existe para la observación del hombre, en los sentidos del hombre que observa, no existe como realidad objetiva fuera de él. Dicho de otra manera, el universo físico constituye un espejismo sensorial, no una realidad.

 

·      ¿Y la energía? La energía nadie sabe qué es, constituye un misterio para la propia ciencia, algo que no es detectable por sí mismo, sino solamente detectable por los efectos que produce. El principal de estos efectos es, precisamente, su acumulación en forma de materia. Pero si la materia es un espejismo de los sentidos, su fuente, la energía, también lo es.

 

·      En resumen: nada de lo que te rodea es real, incluido tu propio cuerpo. No te queda, pues, más realidad que la de tu intimidad, la evidencia de tu espíritu. Tú no eres otra cosa que tu pensamiento, tus anhelos, sufrimientos, amores, recuerdos…. en definitiva, no eres otra cosa que la conciencia que tienes de ti mismo, pura realidad espiritual.

 

Ahora y a partir de esta verdad básica de los cuatro puntos anteriores, la comprensión de la existencia da un vuelco absoluto en todos los órdenes, vuelco que la sociedad prefiere ignorar porque aniquila los valores del mundo y cambia el sentido de la vida, devolviéndola a su origen, a Dios. De forma esquemática, estos son los demás pasos que te propongo a lo largo del libro:

 

·      Dios existe, y si en tu corazón no hay fe, en tu razón sí hay capacidad para encontrarle. La existencia del Ser Infinito es perfectamente demostrable a partir de la finitud del mundo que conocemos (es decir, a partir del sueño en el que creemos vivir).

 

·      Obviamente, no se trata de una demostración científica, porque Dios no es un objeto. Pero muchos siglos antes que las verdades científicas ya existían las verdades racionales.

 

·      La razón sólo alcanza a comprender que existe, que consiste en lo Infinito, en el Ipsum esse subsistem (el que existe por sí mismo) y que constituye la fuente de todo lo que es. Pero nada más. No es una realidad física, y por lo tanto, constituye un misterio para nuestra capacidad.

 

·      Dios es Dios, no es un hombre. Jamás entenderás sus designios. Si los entendieras, no sería Dios, sería uno más como tú. Acepta en silencio la realidad que vives y que te desborda.

 

·      La Creación no es como te la han contado porque la materia no existe, ni Dios hundiría nunca sus manos en ella. Un mundo sometido a la fugacidad del tiempo y a la corrupción de la materia nunca puede ser obra de Dios. Dios no hace chapuzas.

 

·      Creó únicamente la vida, las almas de todos los seres vivos, desde la más humilde de las criaturas hasta los ángeles, pasando por el hombre, y lo hizo en la eternidad, regido todo por la única ley existente, la Ley del Bien. Dios no hace chapuzas.

 

·      ¿Y el mundo que tienes delante? Ya ha quedado dicho: es algo muy semejante al escenario de los sueños, donde el alma cree vivir, a través de los sentidos, una realidad que objetivamente no existe y de la cual despierta al morir.

 

·      Si esta verdad La materia no existe te parece demasiado inverosímil, consulta cualquier tratado de física moderna, la física cuántica de Planck, premio Nóbel de física en 1918 y base de la relatividad de Einstein. ¿Por qué no se habla de esto? Porque esta sociedad materialista y esta Iglesia dogmática prefieren mirar a otra parte. Destruye demasiadas cosas.

 

·      El dolor, la frustración, el miedo, la duda, la tristeza, las pasiones…. en suma, el mal todo, constituye parte de la pesadilla, se queda en el mundo y desaparecerá con el mundo. Si objetivamente la materia y el mundo no existen, sus miserias tampoco.

 

·      Sólo la conciencia del pecado acompaña al hombre a la eternidad. Objetivamente no existe, ninguna forma del mal existe, pero se peca con la conciencia, no con los actos. Aunque la Ley eterna del Bien es invulnerable, el hombre elige vulnerarla en sus sueños.

 

·      Pero el hombre no es clarividente, es solamente inteligente, no “ve” la verdad, ve lo que la razón y el corazón le presentan; ni es tampoco enteramente libre, es como Dios le ha hecho, limitado en todo.

 

·      Siendo tan limitado y siendo tan precaria y condicionada su libertad, no puede ser que pague, con una condenación eterna, el resultado de esa naturaleza limitada que ha recibido, no que ha pedido ni buscado.

 

·      Dios no juzga, Dios sólo ama. Al abandonar la criatura el mundo en el que ha creído vivir, su Creador la ilumina y presenta ante sus ojos toda la iniquidad que ha elegido en esa vida soñada, sin poder volver atrás para rectificar. Ese es el temido infierno de cada criatura.

 

·      El mal, el pecado, engendra sufrimiento y se redime con sufrimiento. Pero tu sufrimiento es humano y no alcanza a redimir tu vulneración de una Ley que es divina.

 

·      Por eso es que Dios se hizo hombre, para redimir él mismo, con su sufrimiento en la cruz, lo que tú no puedes redimir con el tuyo. Jesús cumplió así, a la vez, con la justicia (pagar por ti lo que debes) y con el amor (salvarte).

 

·      Jesús jamás fue el mesías esperado por Israel ni quiso que así le llamaran. Se autonombró como lo que realmente era, el Hijo del hombre, en referencia a la humanidad heredada de María, es decir, el Hijo humano de Dios.

 

·      Prueba objetiva de ser ajeno a la Antigua Alianza hebrea es que la demolió por completo e instituyó una Nueva diametralmente opuesta: la Ley del Amor sobre la Ley de la Justicia.

 

·      Ha sido ese empecinamiento en identificarle con el mesías judío el causante de la infinidad de alteraciones, incoherencias y contradicciones que han quedado probadas en la obra de los evangelistas. Jesús ni nació en Belén, sino en Nazaret, ni vino a salvar a su pueblo, sino a la humanidad entera. En la obra de los evangelistas hay un Jesús auténtico (el perdonador y universal) y otro enteramente inventado (el justiciero y judío).

 

·      No hay resurrección del hombre porque el hombre es únicamente su alma; y aquello que nunca muere, el alma, no necesita resucitar. Las almas las crea Dios desde la eternidad y para la eternidad. No son del mundo, sueñan estar en el mundo.

 

·      No hay resurrección de los “muertos”. Sólo muere el cuerpo, y el cuerpo es del mundo y se queda en el mundo, en el sepulcro. En la eternidad sólo hay lo imperecedero, sólo hay almas.

 

·      Jesús se sometió a la resurrección corporal sólo para dejar prueba de que hay vida eterna, sólo para vencer la necedad del hombre, que únicamente cree en lo que le llega por los sentidos.

 

·      Jesús no edificó su Iglesia santa sobre las espaldas de ningún mortal, la edificó sobre la Gran Roca de la Fe que Dios inspira en todos los hombres de buena voluntad. Y esto lo sabe perfectamente la Iglesia Romana.

 

·      Cuando la fundó, llamando al discípulo Simón Kefás (piedra, en su lengua aramea) es obvio que no estaba refiriéndose al propio Simón, porque entonces habría dicho “… y sobre ti edificaré mi Iglesia….” No dijo eso, dijo “…. y sobre esta misma piedra edificaré mi Iglesia…”, refiriéndose a la firmeza pétrea de la fe de Simón, no al propio Simón. Debidamente traducido, lo que quiso decir Jesús, en arameo, fue: Y yo a mi vez te digo que tú eres una piedra de fe (un hombre de fe firme), y que sobre esta misma firmeza pétrea de la fe edificaré mi Iglesia.

 

·      El discípulo Simón, llamado por Jesús Kefás en arameo (Petros en griego, Pedro en español) en vida jamás ejerció de Papa ni jamás fue así estimado por los demás discípulos. En los textos sagrados no hay ni un solo antecedente del pretendido primado de Pedro.

 

·      Únicamente existe una Iglesia, la Iglesia de Dios, la de los hombres justos y pobres en el espíritu, la del Sermón de la Montaña. La otra, la de la cúpula, la del palacio, la mitra, el báculo y el anillo, la del protocolo y el poder mundano, no es Iglesia de Dios, es Iglesia de los hombres.

 

·      Sodoma no es un fósil bíblico, está hoy en su mayor esplendor. Se vive para el culto al cuerpo, al sexo y al hedonismo.

 

·        La primera rebelión de la mujer contra el Creador fue en el Paraíso. La segunda ha sido ahora, renegando de la misión que le encomendó como pilar de la familia y de la sociedad. El hombre sigue siendo el mismo. La mujer ha decidido usurparle la identidad.

 

·        Todo orden y toda autoridad acabará desapareciendo. El fanatismo democrático de la Bestia de Occidente ha sustituido la ley divina por la ley de las masas. El fanatismo religioso de la Bestia de Oriente ha sustituido la ley divina por la ley del impostor.

 

·        Son cuatro los jinetes del final de los tiempos, pero no son los tenebrosos pintados por la apocalíptica. Los dos primeros ya partieron con el propio universo, son naturales, nacidos para extinguirse: la materia y el tiempo. Los dos últimos en salir, pero más veloces, serán la mano del hombre y la mano de Dios.

 

·        El cuarto, el último en salir, la mano de Dios, será el primero en llegar, porque será instantáneo. “Brillará de Oriente a Occidente, como el relámpago”.

 

·        El final de los tiempos, a pesar de la literatura apocalíptica, será la gran fiesta de la humanidad, el día de la liberación del sueño en el que vive encerrada.

 

Esto es lo que vas a leer en este libro. No lo cierres si eres valiente, libre y buscas sinceramente la Verdad de Dios.

 

 

 

ÍNDICE

 

PRIMERA PARTE

 

NO TEMAS A LA MUERTE.

 

I.- LA VERDAD BÁSICA.

¿Materia o espíritu?

La solución materialista.

La solución espiritualista.

La solución científica.

1.- Einstein y la relatividad.

2.- Planck y la física cuántica.

La verdad básica.

 

II.- EL SER EN SÍ MISMO O SER INFINITO (DIOS).

Certidumbre de su existencia.

El enigma de su esencia.

La banalidad teológica.

El misterio sin límites.

La orfandad del hombre.

 

III.- EL SER RECIBIDO O SER LIMITADO (LO CREADO).

La Creación.

Teoría del alma.

El alma y el tiempo.

La paradoja inmortalidad-resurrección.

Inmortalidad.

Resurrección.

 

IV.- EL SER UTÓPICO (EL UNIVERSO).

Versión científica: Big-Bang y Evolucionismo.

Versión religiosa: El Génesis.

Versión real: Génesis Evolutiva.

El caos, el árbol y la escalera.

Finalismo antrópico.

No hay ley sin autor.

Azar y determinismo.

La materia y la aparición del Mal.

Las caras del mal.

El nuevo orden del Bien y del Mal.

Dios y el nuevo orden.

El mundo aparente de las formas.

La realidad soñada.

 

SEGUNDA PARTE

 

V.- EL HOMBRE Y SU DESTINO.

La muerte..... ¿fin o sólo tránsito?

Juicio, condena e infierno.

Lo que dice la Escritura.

El hecho clave.

Lo que dice el pensamiento.

Dios no juzga. Dios no condena.

Salvación.

La salvación en la doctrina.

Naturaleza moral del hombre.

La ecuación imposible.

Coherencia y cisma.

La virtud obligada.

Redención.

Salvación.

Salvación y justicia.

 

VI.- JESÚS DE NAZARET.

Érase una vez…. (el mito judío).

Profetismo y mesianismo judíos.

El Jesús histórico.

El Jesús bíblico.

El Jesús mesiánico.

El secreto mesiánico.

¿Por qué Jesús nació en Judea?

 

VII.- EL MISTERIO. JESUCRISTO.

El Misterio en manos de los Evangelistas.

Jesucristo trascendente.

Jesucristo redentor.

La Cruz y la Eucaristía.

Jesucristo resucitado.

El sepulcro.

La Sábana Santa.

Las apariciones.

El milagro inverso.

 

VIII.- EL LEGADO DE CRISTO.

La Iglesia de Dios.

La Iglesia de los hombres.

Los poderes “heredados”.

Los sacramentos.

Los diez mandamientos del retorno.

 

IX.- EL FIN DE LOS TIEMPOS.

El mito apocalíptico.

El Anticristo y la Bestia.

La Bestia de Occidente. El fanatismo democrático

La Bestia de Oriente. El fanatismo religioso.

Los signos, según Jesús.

Los cuatro jinetes.

La espiral programada.

La finitud del tiempo.

El corcel rojo.

La Parusía.

 

CARTA ABIERTA A LA CÚPULA DE LA IGLESIA.

 

BIBLIOGRAFÍA(t).

 

 

 

Enlaces a otras obras:

 

“Portal del librepensador” (presentación del autor)

 

“Nueva visión del universo” (teoría nueva sobre la formación y funcionamiento del universo)

 

“Diálogo de ateos y creyentes” (Discusión entre Lutero y Marx sobra la existencia de Dios)

 

“La otra filosofía” (la que no se enseña en las aulas)

 

“Poemas” (¿qué es la poesía?)

 

“Dimas” (novela con relatos)

Gregorio Corrales.

(correo con el autor)

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© Gregorio Corrales.


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